Una de las cosas que más aliento y felicidad nos dan es ver cómo mejoran nuestros refugiados.

El Abuelo llevaba años malviviendo en una finca en Chiclana; una grave lesión en una de sus patas le provocaba dolor constante y sus anteriores propietarios no tenían medios para hacerse cargo.

Gracias al aviso de una chica pudimos conocer el caso y cuando valoramos las posibles soluciones realizamos el transporte hasta el Santuario.

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Desde entonces está recibiendo los cuidados que tanto necesitaba; engordando y calmando el dolor que tan cansado le tenia.

Cambiar una vida es un proceso: una cadena de colaboración entre humanos en este caso; los resultados que os enseñamos son el fruto de el trabajo de los voluntarios, coordinadores y veterinarios del Santuario.

Por eso, necesitamos la ayuda de todos para poder seguir salvando vidas!!!

COLABORA CON NOSOTROS!! Ayúdanos a seguir dando voz a quienes ahí fuera solo quieren callar!!!!

Ayúdanos a seguir ayudando!!!!!